Nayar Araiza

Comentarios de la Bahía
Por Nayar Araiza López

Economía, mundial y elecciones

En medio del furor mundialista futbolero y la efervescencia política por la elección presidencial, nadie se cuestiona cómo le hará el próximo mandatario nacional, para enfrentar un complicado entorno de crisis, provocado por la agresiva guerra comercial iniciada por el Presidente norteamericano Donald Trump, quien ya abrió frentes con China, Rusia, Irán, la Unión Europea, los países miembros de la OTAN, Canadá y México, imponiendo altos aranceles a las exportaciones y sanciones económicas contra todos estos países del orbe, además de tensionar el ambiente en el medio oriente.

Trump está como Adolfo Hitler, que en el climax de la Alemania Nazi, se peleó con los países más poderosos del mundo, pero al mismo tiempo, lo que fue su error histórico que al final lo llevó a la debacle, ya conocemos el resultado.

En esta guerra comercial quien más pierde es México, ya ni siquiera el TLC es prioridad para el Gobierno estadounidense, aunque hay Estados norteamericanos que su economía depende de sus exportaciones de producción alimentaria hacia nuestro país, se perjudican también, no obstante que las relaciones comerciales sin TLC, pueden seguir con las reglas de la Organización Mundial del Comercio.

México puede buscar nuevos tratados comerciales, explorar otros mercados para la exportación, por ejemplo la mayoría de la carne de cerdo que consumimos, proviene de Estados Unidos, pero ya llegaron los primeros embarques de cerdos de Alemania, quienes dijeron que ellos le entraban al mismo precio con el que se le compra a los productores norteamericanos, lo que es una muestra que si se puede abrir otras alternativas.

El país requiere de políticas económicas adecuadas, que incentiven la inversión productiva privada, que es la que genera empleos, el Gobierno no tiene dinero para hacerlo, brindando con ello mayores oportunidades para la clase trabajadora, lo que disminuiría la migración de indocumentados que buscan el sueño americano, y, de paso, tal vez muchos jóvenes dejarán de caer en las garras de la delincuencia organizada precisamente por la falta de oportunidades.

Dejar de subsidiar el consumo y privilegiar la producción es la alternativa, para verdaderamente reactivar un encadenamiento productivo de los tres sectores de la economía, para que se produzca en nuestro país muchos de los alimentos que consumimos, pero además con la calidad que requieren los estándares internacionales para la exportación, esa es la cuestión, sea quien sea el próximo mandatario, porque estamos incrustados en un sistema capitalista mundial, y eso no va a cambiar, lo que si podemos, es dejar de ser un pais capitalista subdesarrollado y menos corrupto. Va.

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